¿SE REPITE LA HISTORIA?
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¿SE REPITE LA HISTORIA?

El difunto Alan García, ex presidente del Perú, en su obra “Pizarro el rey de la baraja”, se refiere a la épica conquista del territorio cuzqueño en el año 1532, que solo en la zona norte tenía más de un millón de hombres capaces de portar armas, siendo vencidos por 168 invasores bajo el mando de los españoles Francisco Pizarro y Diego de Almagro, que si bien contaron con apoyo de grupos indígenas locales y foráneos, así como el uso de la pólvora y el caballo (para entonces inexistentes para los Incas), también tuvieron como aliada la llamada “invasión bacteriana”.

Alan García relata lo siguiente: “… no debemos olvidar que Pizarro tuvo como ayuda previa y concurrente una primera vanguardia, aun antes de su llegada. Fue la conquista bacteriana del Perú y del Nuevo Mundo por la viruela, la peste bubónica, la fiebre amarilla, el cólera, el sarampión y la tisis, enfermedades desconocidas para la defensa biológica de los naturales de América… Esta vanguardia bacteriana como lo hicieron la peste negra y bubónica en la Europa de la Edad Media, diezmó a los habitantes y originó trastornos económicos y políticos porque, al disminuir la población, decreció la producción de alimentos y el número de personas reclutables para las fuerzas militares del Inca y los cacicazgos. Además, tan importante como la enfermedad misma debió ser su interpretación cosmológica por los naturales, pues se presentó como el fin de un ciclo cósmico o como un castigo…”

Casi 500 años después, los guatemaltecos vemos como grupos políticos y económicos, con intereses claramente definidos; tales como: Tomar el control total del Estado, preservar sus privilegios e institucionalizar la corrupción y el abuso de poder, ahora tienen como principal fortaleza, la pandemia del Covid-19. Al igual que les sucedió a los Incas, hoy en día, la mayoría de la población nos encontramos bajo el acecho de una enfermedad que nos obliga a estar en casa, con prohibiciones de movilidad y reuniones, consecuentemente aislados, atemorizados y afanados en subsistir y evitar el contagio.

La gran mayoría de la sociedad se encuentra inerme, paralizada y distraída de los graves acontecimientos que están sucediendo, ya que si bien la información circula especialmente a través de las redes sociales, tristemente la historia se repite y los nuevos “conquistadores” avanzan para imponerse ya no con la cruz y la espada. Ahora lo harán con el poder del dinero y el silencio de un pueblo atormentado y agobiado por la crisis que desafortunadamente se agudiza.

Todavía estamos a tiempo. Es urgente que los jóvenes se empoderen y que los pocos líderes con credibilidad procedan de inmediato a conformar una gran alianza para el rescate la nación, empezando por superar diferencias ideológicas, para salir de la polarización en que mañosamente nos han sumido, creando una dicotomía de buenos contra malos, la cual ha sido muy efectiva para dividirnos y mantenernos “ocupados” en discusiones estériles, para que los que sí están organizados, logren repetir la historia.

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