POLÍTICA DEPORTIVA:
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POLÍTICA DEPORTIVA:

“el hombre es un animal político”.   Aristóteles

Inexplicablemente, algunos dirigentes deportivos se ufanan cuando afirman:  “Soy dirigente, no político”, lo que constituye en sí mismo un absurdum y, lo único que demuestra, es un alto nivel de ignorancia o hipocresía.   ¿Por qué lo hacen?   A continuación algunas hipótesis:

  1. Falacia por generalización precipitada: Ciertamente, la mala actuación de algunos políticos, ha provocado que la palabra “político” sea sinónimo de deshonestidad, corrupción, demagogia, incapacidad, traición y muchos otros adjetivos que lo sitúan al mismo nivel del delincuente. El desatino es calificar a todos por igual, sin ningún tipo de distinción.
  2. Confundir “política” con “ideología”, lo cual es un grave error porque ideología es el conjunto de ideas y creencias compartidas. La equivocación es porque cuando se refieren a su “apoliticidad”, lo que en realidad quieren decir es que no tienen una ideología política en particular; es decir, pensamientos basados en una doctrina filosófica; tales como:  liberales, conservadores, socialistas, comunistas, etc.

 

Lo más desafortunado es pretender separar gobierno de política.   El gobierno es el conjunto de personas e instituciones que dirigen un Estado o un territorio en particular.  Por su parte, la política es el proceso a través del cual se toman las decisiones.  Por ejemplo:  Existe un Ministerio de Deporte (gobierno) y  una política deportiva (toma de decisión).  De igual forma,  existe la política familiar, empresarial, partidista, sindical, artística, académica y, en general, en todos los ámbitos de la vida humana.   En consecuencia, la política como parte de las ciencias sociales, se ocupa de las formas de gobierno y la búsqueda del bien común, por lo tanto, es inherente a la acción de gobernar.   Por su parte, Max Weber dijo:  “la política es la búsqueda de una porción de poder o para influenciar la división de poder ya sea entre estados, o entre grupos de personas que el estado comprende.”

Vivir en un régimen de derecho, con estados republicanos, ha sido producto de un largo proceso de construcción de nuestras sociedades que, aunque distan mucho de ser perfectas, son mejores que lo que existía anteriormente. Recordemos que, en los albores de la civilización, las familias vivían en cavernas, posteriormente se agruparon y formaron tribus, dirigidas por los más ancianos, sabios y/o fuertes.  Luego surgieron los clanes, donde el jefe designaba a su sucesor, no obstante, fue hasta hace aproximadamente 9,000 años que se formaron las primeras ciudades gobernadas por reyes o monarcas y el pueblo era esclavizado.

Fueron los griegos, 1,200 años a. de C. quienes concibieron el concepto de política y democracia.  Finalizado el imperio Romano, el mundo vivió un largo período de oscurantismo, hasta que a finales del siglo XVIII, la revolución francesa produjo un cambio radical en la estructura política.  A partir de entonces, las sociedades han buscado la mejor forma de gobierno con diferentes sesgos ideológicos, concluyendo que, como lo dijera Winston Churchill:   “la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”, para lo cual forzosamente se requiere de dirigentes, quienes son electos para los diferentes cargos a través de procesos políticos.

Pretender desvincular la política de la función dirigencial equivale a promover el desorden y la anarquía, porque justamente el “dirigente” es quien “dirige” a través de la política.  En consecuencia, debe saber gobernar.   Esto lo tuvieron muy claro los griegos, para quienes  “…los jóvenes se preparaban física e intelectualmente para que más tarde estuvieran listos para dirigir al Estado y a la sociedad.  Para los más nobles la educación se dividía en “pensar” o “decir”, (la política), y “hacer” (las armas), inseparable una de otra…”[i].  

El Dirigente Deportivo (con mayúscula) debe ser una persona instruida no solo en temas técnicos, administrativos, financieros y legales.  También está obligado a conocer sobre ciencia política porque es lo que le permitirá gobernar (dirigir) eficientemente su organización.  Existen muchos casos de “dirigentes deportivos”, con muy buenas intenciones, que han querido administrar las instituciones públicas como su propia empresa pero, han fracasado en su gestión.

Contrario sensu, el dirigente deportivo que tiene conocimientos y habilidades políticas, se rodea de las personas más indicadas y forma equipos de trabajo, en ambientes de armonía, confianza y respeto, porque gobierna en democracia y sabe reconocer sus fortalezas y debilidades. Obviamente, también debe poseer integridad personal, valores y principios.  Conduciéndose siempre con la verdad porque cuando miente, pierde lo más valioso que es su credibilidad.

Actualmente, los dirigentes deportivos viven bajo permanente escrutinio social. La población conoce de primera mano sobre fortunas mal habidas, conductas inapropiadas y hasta escándalos de tipo personal.  Paralelamente, los órganos jurisdiccionales también son menos laxos y, el encarcelamiento o desaforo, anteriormente impensable, es tan común que ya no es noticia.   Esto también es un avance para la democracia y una muestra que el qué hacer político no implica impunidad.

Es importante entender que, las decisiones o acciones políticas de los dirigentes deportivos, tienen efectos directos e indirectos sobre personas u organizaciones.  En consecuencia, si no compartes su actuar, es el momento de prepararse para gobernar.   Es bueno recordar a José Ortega y Gasset, quien dijo:   “Jóvenes, haced política, porque si no la hacéis se hará igual y posiblemente en vuestra contra”.

[i] Viva el Cole 2020

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1 Comment
  • Jorge González Acosta Ecuador.
    Posted at 13:38h, 26 agosto Responder

    Excelente, muy buena y necesaria aclaración.

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