LA BÚSQUEDA DEL ÉXITO:
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LA BÚSQUEDA DEL ÉXITO:

Un famoso entrenador de boxeo, dijo:   “Si quieres tener campeones, busca jóvenes con hambre, porque son los que van a dar todo sobre el ring”.  El consejo fue porque algunas personas que crecen en situación de pobreza, encuentran en el deporte el medio ideal para mejorar su condición socio económica y, generalmente poseen un alto nivel de agresividad y resistencia al dolor, que puede canalizarse positivamente.  Existen muchos relatos sobre atletas de países sub desarrollados, quienes con menor fortaleza física y/o técnica que su oponente, lograron imponerse a rivales provenientes de naciones del primer mundo, con mayor tecnología y recursos.

Siempre me ha intrigado por qué algunos atletas no se doblegan ante las adversidades (por muy fuertes que éstas sean) y finalmente alcanzan el éxito.  Obviamente, no es algo exclusivo del deporte, lo vemos en política, negocios, ciencia y guerras.  Lo primero que viene a la mente es “la psicología”, porque ésta desarrolla la motivación y provee técnicas y herramientas para potencializar las capacidades del ser humano; sin embargo,  también existen otros elementos determinantes de carácter cultural, genético y educativos.

América Latina es un manantial del cual cada 4 años surgen atletas de clase mundial u olímpica, provenientes de familias que viven en pobreza e incluso pobreza extrema, principalmente en deportes como Boxeo, Lucha Olímpica, Atletismo (especialmente carreras de fondo y marcha), Levantamiento de Pesas, Judo y otros, quienes crecieron en un entorno de alta vulnerabilidad donde la violencia, los vicios y otros males están a la orden del día.  Entonces surge la pregunta:  ¿Cómo lograron alcanzar el éxito?

La respuesta es simple:   La labor del buen entrenado, quien debe poseer los conocimientos y el “sexto sentido” para detectar al TALENTO y, seguidamente, establecer esa relación casi paternal que le permite al futuro campeón robustecer su auto estima, espíritu de triunfo y soñar con una vida mejor.   A partir de entonces, la ruta está trazada.  Posteriormente llegarán las becas, concentraciones, viajes, implementos, premios, etc.

Ciertamente, una buena estructura deportiva requiere de dirigencia capaz, instalaciones, equipamiento, equipos multidisciplinarios y presupuestos pero, la parte medular del sistema deportivo nacional, es la adecuada formación de los entrenadores que trabajan desde el peldaño más bajo de la pirámide hasta el alto rendimiento.  Son ellos los forjadores de campeones, desarrollando su labor en condiciones adversas, con pocos recursos; sin embargo, con una adecuada metodología y MO-TI-VA-CIÓN, logran que sus atletas alcancen las metas más altas a nivel internacional.

La siguiente historia sirve para conocer cómo un buen líder puede hacer que sus dirigidos crean en sus propias capacidades y nunca pensar en el fracaso:

En el año 1415 y, como parte de la llamada “guerra de los cien años”, tuvo lugar una de las acciones bélicas más valerosas.  Enrique V, luego de ser proclamado rey de Inglaterra, sufrió una inesperada derrota militar y cuando se disponía a replegarse, fueron alcanzados en Agincourt por las tropas francesas que los superaban ampliamente (algunos dicen que la diferencia era 6 a 1), por lo cual la derrota era inminente.  Entonces, se produjo el siguiente diálogo en la trinchera inglesa:

“Westmoreland:  ¡Ojalá tuviéramos aquí ahora aunque fuera diez mil de aquellos hombres que en Inglaterra están ociosos!  ¿Quién pide eso?, ¿Mi primo Westmoreland?  No, mi buen primo:  Si hemos de morir, ya somos bastantes para causar una pérdida a nuestro país; y si hemos de vivir, cuanto menos hombres seamos, mayor será nuestra porción de honor.  ¡Dios lo quiera!  Te lo ruego, no desees un solo hombre más…..  No primo mío, ni un hombre más de Inglaterra.  No querría, por lo mejor de las esperanzas, exponerme a perder un honor tan grande que un hombre más podría, quizás compartir conmigo.  ¡No ansíes un hombre más! Proclama, por el contrario, a través de mi ejército que puede retirarse el que no vaya con corazón a esta lucha; se le dará su pasaporte y se pondrán en su bolsa unos escudos para el viaje; no queremos morir en compañía de un hombre que temiera morir como compañero nuestro”.

En un solo día y, luego de una sangrienta batalla, los franceses fueron derrotados.  Shakespeare la recreó en su obra Enrique V.

¿Será ésta la historia de un líder (entrenador) temeroso e inseguro del triunfo de sus alumnos o, por el contrario, de alguien convencido del éxito de sus pupilos pese a las dificultades?

Importante:  Las fotos del presente artículo corresponden al marchista guatemalteco Erick Barrondo, ganador de la medalla de plata en la prueba de 20 kilómetros marcha, en los Juegos Olímpicos Londres 2012.  Si te interesa conocer más sobre la vida y trayectoria de Erick, puedes acceder a los siguientes link:

https://www.laprensa.com.ni/2017/12/09/deportes/2344254-la-poderosa-historia-lucha-erick-barrondo-unico-medallista-olimpico-guatemala

https://mundochapin.com/2012/08/homenaje-a-erick-barrondo-2012/8473/

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2 Comments
  • Jorge González Acosta. Ecuador
    Posted at 17:33h, 11 septiembre Responder

    Es un criterio generalizado que para los deportes, sobre todo de combates,, las necesidades de los deportistas se vuelven aliados en el temperamento, dedicación y voluntad para alcanzar el triunfo deseado. El deporte en muchos casos ha servido como medio para salir de la pobreza.

  • Pedro Rojas
    Posted at 19:58h, 11 septiembre Responder

    Me encanto el artículo , es la realidad de nuestros atletas latinoamericanos, hay muchas historias de superación
    Africa tiene también historias desgarradoras hace poco leí la de un futbolista que juega en Inglaterra

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