DIRIGENTES DEPORTIVOS VOLUNTARIOS:
548
post-template-default,single,single-post,postid-548,single-format-standard,bridge-core-2.3.6,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

DIRIGENTES DEPORTIVOS VOLUNTARIOS:

Cuando el pedagogo e historiador francés Pierre Fredy de Coubertin logró instituir los Juegos Olímpicos modernos, en la última sesión del Congreso Internacional de Educación Física, celebrado en la Sorbona de París, el 26 de junio de 1894, seguramente no imaginó la transformación que, en pocas décadas, dicho movimiento tendría, producto del impacto mundial a nivel educativo, social, político y ECONÓMICO.

En sus inicios, las competencias estaban asociadas a la palabra “amateur”; es decir, que  competían sin ningún tipo de remuneración.  Durante los primeras ediciones, la mayoría de participantes fueron jóvenes de familias pudientes, para quienes el deporte era un “hobby”.  Igualmente, los líderes eran personas altruistas que apoyaron con su propio peculio, tal el caso del filántropo griego Evangelos Zappas, quien patrocinó los  primeros Juegos Olímpicos modernos e incluso construyó el estadio “Panthinaiko”.  Desde la perspectiva de la historia social y económica, resulta evidente que la dirigencia deportiva era una actividad elitista y burguesa pues, únicamente las clases privilegiadas podían ocupar los cargos directivos más importantes.

Afortunadamente, el movimiento deportivo mundial ha experimentado diversos cambios, modificando su paradigma; tal el caso de lo ocurrido en el Congreso Olímpico de Baden-Baden, en 1981, y la sesión del COI en Nueva Delhi en 1983, cuando se aprobó que los atletas ya podrían cobrar por sus actuaciones o por publicidad; es decir, se legalizó el profesionalismo; sin embargo, en algunos países los dirigentes deportivos continúan en calidad de “voluntarios”, lo cual considero un grave error.  He sido defensor de la profesionalización del dirigente deportivo, en el sentido que en la medida de lo posible, los cargos deben ser remunerados con el objeto de transparentar su gestión, independientemente si los funcionarios son profesionales o empresarios pues, tampoco es lógico ni creíble que alguien sacrifique tiempo y patrimonio por servir “ad honorem” en una actividad que, como mínimo, consume 4 horas diarias de trabajo.

Aunque desde sus inicios la actividad deportiva tuvo algún retorno económico, fue a partir de finales de los años ochenta que, gracias a la televisión, el “marketing” empezó a dominar el mundo del deporte.  Hoy en día, en algunos países, los Comités Olímpicos Nacionales, los Organismos Deportivos y Federaciones Nacionales, reciben generosos presupuestos, lo cual ha provocado un largo debate para determinar si es lógico que personas “voluntarias” tengan a su cargo el manejo de altas cantidades de dinero sin percibir salario.  Obviamente, existen otras formas legales de obtener ingresos; tales como:   Gastos de representación, dietas y viáticos pero, lamentable también han sido públicos escándalos de enriquecimiento ilícito, a través de sobornos para los dirigentes “voluntarios”, por concepto de compras, plazas fantasmas, obras sobrevaloradas, derechos de transmisión (ver caso FIFA), etcétera.

Por lo anterior, resulta de especial importancia conocer el artículo publicado el 1ro de febrero del año 2018, por Carlos Eduardo Villegas Estrada, Doctor en Educación y miembro de la sociedad universidad de la Salle, Colombia, titulado:  “Análisis.  Gobernanza:  un moderno modelo de gestión”, el cual cito a continuación:  “Gestión eficiente.   Uno de los mayores legados de Juan Antonio Samaranch, fue el tránsito del amateurismo al profesionalismo de los atletas que participan en los Juegos Olímpicos. Pues bien, la actual crisis de credibilidad del deporte en el mundo, originada en los recientes escándalos de corrupción tiene mucho que ver con el “amateurismo” de las personas que tienen a su cargo la administración de las organizaciones deportivas; problemática que está directamente asociada con el carácter de voluntarios de los dirigentes deportivos. ¡Con el fin del amateurismo deportivo, ha debido terminar también el voluntariado dirigencial!”

“Como resultado de las medidas adoptadas por varias organizaciones en respuesta a los escándalos de corrupción, se han hecho públicas las compensaciones que reciben algunas autoridades del deporte. Por ejemplo, el COI ha revelado en su informe anual de gestión que empezó a hacer público a partir de la aprobación de la Agenda 2020 que su presidente recibe €250.000 (doscientos cincuenta mil Euros)[i] al año. Por su parte, la FIFA reveló que su presidente recibe €1.200.000 (un millón doscientos mil Euros)[ii] al año para sus “gastos de representación”. También se hicieron públicos las compensaciones de los miembros del COI, con lo cual se confirma que el voluntariado de los administradores deportivos es asunto del pasado”.

Como complemento a lo anterior, comparto la siguiente historia:   En Guatemala vivió el reconocido entrenador de fútbol de nacionalidad española, Lorenzo Auzina Tur (qepd), con quien cultivé una fructífera amistad porque además, era dueño de un famoso restaurante, el cual frecuentaba.  A mis 20 años, cada reunión era un verdadero aprendizaje pues, además de sus conocimientos técnicos, tenía mil anécdotas por contar.  En una ocasión le dije que no entendía por qué tanta disputa por llegar a los cargos directivos “ad-honorem”, por parte de gente con solvencia económica y alta posición social.  Don Lorenzo soltó una carcajada y relató lo siguiente:

“Años atrás había sido electo presidente de la Real Federación Española de Fútbol, un prominente médico.  En una entrevista le preguntaron cómo había cambiado su vida a partir de ocupar tan alto cargo.  El doctor respondió:   Tengo más de 20 años de ser director de un famoso hospital y, a veces, el personal no me reconocía.  Ahora llevo 6 meses en el cargo y en cualquier lugar me saludan, ceno con el Rey de España, viajo en clase VIP, tengo palco privado, salgo permanentemente en los medios y mi circulo social se ha multiplicado”.

Finalizó Don Lorenzo con la siguiente conclusión:   “Nada es gratis en esta vida, porque aunque no hagan mal uso del dinero, los dirigentes deportivos sí aprovechan los cargos directivos para ampliar su entorno de negocios y lograr el reconocimiento social o político que por méritos propios jamás obtendrían”.

[i] La cantidad en letras son mías

[ii] La cantidad en letras son mías

Compartir:
7 Comments
  • ERIK LEON FERNANDEZ
    Posted at 14:15h, 25 septiembre Responder

    Muy buenos los artículos que he leído y comparto el criterio de que no se le puede pedir a una persona que dedique mucho tiempo de su vida que en ocasiones le resta a su familia, a trabajar como voluntario en un deporte, sin embargo eso aún prevalece en muchos lugares, no es lo mismo hacer algo que dure dos o tres horas un día a tener que dedicar meses o años a una actividad muy importante como es el deporte

  • RUDY DE LEON
    Posted at 22:30h, 25 septiembre Responder

    Creo que los cambios a la ley del deporte debe ir encaminado al reconocimiento económico y a la Profesionalización para que estos puedan dedicar gran parte de su tiempo al desarrollo del deporte

  • Álvaro Herrera
    Posted at 07:06h, 27 septiembre Responder

    Sin duda resulta indispensable la profesionalización del dirigente deportivo, no sólo por cuestión ética y de transparencia; sino también por cuestión de calidad y eficacia en la gestión misma; ya que en la actualidad, requiere de un alto grado de conocimiento y preparación tecnica y académica.
    Considero que la profesionalización de la dirigencia deportiva, debe referirse tanto al cobro salarial; como a su constante capacitación y especialización en la propia gestión deportiva; para en medida de lo posible, eficientar el uso de los recursos, mejorando las condiciones de la práctica deportiva.

  • Victor Cruz
    Posted at 18:31h, 27 septiembre Responder

    Un tema muy polémico , ya que desde que el deporte olímpico dejo de ser amateur , más por necesidad que por su misma evolución natural , ya que el recurso económico a medida que el deporte evolucionaba, se torno indispensable para el financiamiento de los eventos y sus directivos , situación que provocó el mercadeo deportivo y su favorable éxito comercial, al mísmo tiempo necesario , el cual, desde mi particular punto de vista ha desvirtuado en gran medida la verdadera intención del olimpismo , dando lugar a una estructura organizacional desquilibrada tanto política , económica y social , misma que requiere una restructuracion que forzosamente tenga que estar legislada desde un ámbito donde los gobiernos de los países involucrados tengan que responder a los compromisos y que a su ves tengan los derechos necesarios para que en determinado momento su desición sea considerada determinante , como ya se lleva a cabo en la mayoría de los países dominantes . Siendo así considero que la profesionalización de las disciplinas , sus dirigentes, sus entrenadores y por supuesto los atletas tendran que ser remunerados como se realiza en cualquier organización comercial, entendiendo que la profesionalización es sinónimo de mercadeo , esto no quiere decir que forzosamente se tenga que perder el objetivo fundamental del olimpismo.

  • Lic. Sergio Fernando Ortiz
    Posted at 09:36h, 28 septiembre Responder

    Excelente aporte!!! totalmente de acuerdo en que la idoneidad de los funcionarios en los cargos públicos es vital para el desarrollo Administrativo, Financiero y Técnico de cada disciplina, en estos casos los candidatos debiesen ser filtrados a través de pruebas y constancias que den Fé de su expertis, sus gestiones como Dirigentes Deportivos debe de ser remunerada y deben asignarles funciones y tareas que sean medibles, cuantificadles alineadas con el plan estratégico institucional, las cuales los comprometan a presentar un resultado tangible. Bendiciones Msc. Francisco!!!

  • Jose Antonio Lopez-Chirino
    Posted at 11:15h, 05 octubre Responder

    En mi país de origen Venezuela, el estado delego en las Federaciones Deportivas de Venezuela, FND, la administración de esas entidades con la salvedad que las mismas manejaran sus programas deportivos, edades, categorías, administración de inflaciones deportivas, otros, si es necesario. Las FND son autónomas en sus programas y servicios. Más no en su régimen administrativo, fiscal. El gobierno nacional les arroga los recursos financieros para su manejo y son objeto de intervención cuando esos dineros son mal administrados, es decir no rinden las cuentas claras. Al final de año tienen que presentar un informe al órgano de control con transparencia que actuara con autonomía completa y todos los visos de legalidad de acuerdo a las leyes del país. Hace años di una lucha, aun la doy para que las Federaciones Nacionales Deportivas, sean remuneradas encontrando una gran resistencia por la dirigencia deportiva. Estos cargos de libre elección en un futuro deberán ser pagados, cobrar por su trabajo, ocupados por profesionales en lo posible y no por voluntarios que hacen lo que creen y cuando pueden. A título de ejemplo en relación al tema que nos convoca, otros países han legislado por la vía del decreto más no por una ley orgánica sobre las FND, estableciendo en sus epígrafes o estatutos que el cargo de presidente, podrá ser remunerado… El cargo del Presidente de una Federación podrá ser remunerado, bajo un acuerdo, así como el monto de la remuneración sea aprobado por la mitad más uno de los miembros presentes en la asamblea general. Lo demás lo dejo a la libre especulación de la dirigencia deportiva, sus países de origen, sus gobiernos.

Deja un Comentario