LLUEVE SOBRE MOJADO:
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LLUEVE SOBRE MOJADO:

En la mayoría de países de América Latina, cuando a una persona le toca sufrir dos o más acontecimientos negativos en forma continua, es común decir que le “llovió sobre mojado”.  Es una expresión popular que significa mala racha pues, no es usual que sucedan varios hechos adversos al unísono.   Lamentablemente, nunca como antes el citado refrán tuvo tanta veracidad porque los principalmente afectados en Guatemala han sido los ciudadanos que sobreviven en condiciones de pobreza o pobreza extrema, lo cual ya era suficiente desgracia; sin embargo, cuando todavía estamos inmersos en la pandemia del Covid-19, llegan a los países centroamericanos y Colombia, 2 devastadores huracanes.  Primero fue “Eta” y luego “Iota”.

Aunque cada vida es importante, afortunadamente las pérdidas humanas fueron relativamente pocas; sin embargo, las personas afectadas se cuentan por miles, incluso hubo comunidades que prácticamente desaparecieron del mapa. Obviamente, el mayor impacto ha sido la destrucción a la infraestructura como carreteras y puentes, daños a la propiedad privada, al sector turismo, la agricultura, ganadería, etc.   Prácticamente un golpe mortal a las maltrechas economías de la región.

Un amigo europeo me llamó preocupado por la tragedia pero, se sorprendió cuando le dije que todavía falta lo peor.   Tuve que explicarle que históricamente, éste tipo de tragedias han sido aprovechadas para hacer clientelismo político por parte de los funcionarios de turno pero, lo más repugnante, para enriquecerse a costa del sufrimiento ajeno.  En efecto, para cualquier persona normal, una fatalidad como la que están padeciendo nuestros hermanos debería ser motivo suficiente para realizar el mayor y mejor esfuerzo para que cada centavo llegue a los más necesitados y así aliviar en mínima parte sus ingentes necesidades, lamentablemente es todo lo contrario.

Justamente por eso la mayoría de donaciones nacionales e internacionales, no se canalizan a través de los órganos de gobierno.   Los donantes prefieren usar organizaciones no gubernamentales e incluso privadas para garantizar que la ayuda no se desvíe.  En Guatemala, gracias a una denuncia, la fiscalía contra la corrupción del Ministerio Público, abrió una investigación porque en el Municipio de San Juan Cotzal, Quiché, un inescrupuloso funcionario, depositó una donación de sacos de arroz que estaba destinada a los damnificados del Huracán, en la sede del partido de gobierno (Vamos).  Lo más irónico fue la explicación de los responsables al verse descubiertos, quienes dijeron que “se habían equivocado, porque la sede del Consejo Departamental está a pocas puertas de la casa que ocupa el partido político”.  Si la historia de Pinocho fuera cierta, éstos señores tendrían una nariz muy larga.

Un ex presidente de Guatemala, cuando tenía un problema muy grave, decía que había que hacer “del limón una limonada”; es decir, sacar provecho de lo malo para algo bueno.  Quizás eso sea lo único positivo para nuestros países.   Ojalá que de la tragedia surja un mayor grado de conciencia ciudadana, que el pueblo despierte para darse cuenta que el voto no es cuestión de chiste o simpatía.  Que es importante tomar conciencia para futuras elecciones, que mediten y reflexionen si la persona y el equipo por quien votan tienen las credenciales para garantizarle un mejor futuro o son nuevos candidatos a millonarios que además de no ayudarle, encima se roban los pocos recursos disponibles.

El recordado canta-autor Facundo Cabral contaba que luego de un recital, el Presidente argentino Carlos Ménen lo buscó en el camerino para felicitarle.  Cabral estaba acompañado de su madre, a quien Ménen se dirigió:   “Señora, soy un gran admirador de su hijo.  Dígame por favor si hay algo que pueda hacer por usted”.  Después de un breve silencio, le respondió:   “Con que no me joda, es suficiente”.

Ciertamente los pueblos son pacientes y aguantadores pero, llega un momento en que la ira e indignación colman el vaso.  Ejemplos hay muchos en la historia.  Veremos si la ciudadanía guatemalteca acepta sumisa que le sigan pisoteando sus derechos o reclama lo que le pertenece.

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1 Comment
  • Carlos García
    Posted at 03:02h, 22 noviembre Responder

    Me gustaría que estuvieses equivocado, me gustaría poder escribirte para decirte que eres un exagerado, que seguramente dormiste mal la noche anterior y te levantaste demasiado sensible y dramático. Me gustaría… y mucho.

    Me temo que la realidad es evidente, como lo es la vergüenza de quienes cometen tales fechorias y la impunidad con la que se escabullen.

    El Estado, tan útil y valioso en la teoría, se torna vil y malintencionado. No es de extrañar el número de revueltas en el mundo. A veces parecen incluso pocas…

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