MUERTE DE MARADONA: ¿LECCIÓN APRENDIDA?
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MUERTE DE MARADONA: ¿LECCIÓN APRENDIDA?

El pasado 25 de noviembre, el mundo entero fue sacudido por la desafortunada noticia del fallecimiento del famoso astro del fútbol mundial, el argentino Diego Armando Maradona.  Aunque en sus últimas apariciones públicas era evidente su deterioro físico y emocional, siempre estaba la esperanza que, gracias a la medicina y un estricto cuidado personal, podría recuperarse y continuar viviendo; sin embargo, no resistió más y dejó de existir a la edad de 60 años.

Al revisar las diferentes crónicas publicadas a raíz de su muerte, es fácil establecer que todos trazan una línea divisoria muy honda entre lo que fue vida “privada” y su trayectoria deportiva.   En cuanto a ésta última, nadie discute que fue el mejor o uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol, lo cual queda refrendado en los diferentes títulos obtenidos con la selección nacional de su país y en los equipos que militó.

La controversia surge cuando se examina su actuar personal y los excesos cometidos por el consumo de licor y drogas.  Entonces salta la pregunta:  ¿Maradona fue culpable o víctima?   Quienes hemos estado inmersos en el mundo del deporte, conocemos muchas historias similares de extraordinarios atletas, también provenientes de cunas muy humildes pero, al llegar a la cúspide no pudieron dominar el “ego” producto de la fama y el éxito económico, lo cual los llevó a equivocar el camino, con los resultados ya conocidos.

No solo sucede en el deporte.  También ocurre en la política, los negocios, el arte, etc.   Para ilustrar, me permito citar algunos ejemplo:   La bella actriz Marilyn Monroe, murió a los 36 años producto de una sobredosis de una droga hipnótica.   El cantante Michael Jackson, falleció a los 50 años, a causa de una intoxicación aguda de Propofol y benzodiazepina.   El pelotero cubano José Fernández, jugador del equipo “Marlins”, con un futuro más que prometedor perdió la vida a los 24 años, en una accidente cuando conducía una lancha en Miami, los resultados médicos concluyeron que tenía alcohol y cocaína en la sangre.   Lamar Odom, estrella de la NBA, a los 37 años ya había finalizado su carrera deportiva, fue encontrado inconsciente por exceso de licor y drogas, aunque trato de rehabilitarse quedó en coma.   La lista es muy larga.

Seguramente todos conocemos a algún personaje que, por razones políticas o de amistad, es nombrado en un pinche cargo de segunda o tercera categoría.  Como dice el refrán:  “subido en un ladrillo se marea”.  Efectivamente, vemos su cambio de conducta.  El puesto los hace sentirse muy importantes y si tienen cobertura mediática peor.  Ahora imaginemos el daño que puede sufrir un ser humano que durante 365 días al año, 24 horas diarias, en todos los lugares, le dicen que es “El Dios, el mejor del mundo”, sin tener un resquicio de vida privada porque todo lo que hace es noticia.  Es lógico que trate de buscar algo para evadir esa interminable jornada de viajes, entrenamientos, partidos, entrevistas, saludos, besos, abrazos, fiestas, homenajes, etc.  Sin dejar de mencionar a quienes forman el famoso “circulo de confianza”, la mayoría sanguijuelas para aprovecharse y obtener beneficios económicos.

Personalmente considero que Diego Armando Maradona fue víctima de un sistema comercial y mercantilista que opera alrededor del deporte profesional.  Obviamente no excluyo su responsabilidad personal pero, dadas las circunstancias que le tocó vivir, considero muy difícil que alguien pueda mantener un equilibrio físico, mental y espiritual, especialmente porque todas las campañas mediáticas hechas a  su alrededor para deificarlo, con el tiempo lo destruyeron.

También los aficionados y periodistas deben comprender que los ídolos deportivos son seres humanos, con virtudes y defectos; por lo tanto, no deben superar el límite terrenal pues, de lo contrario, se repetirá la historia.  Esperemos que la temprana desaparición física de Diego haya sido una lección aprendida.

Termino con el comentario de un periodista deportivo argentino hecho en la TV mientras era velado en la Casa Rosada:   “Diego lo tuvo todo y no tuvo nada”.  ¡Que en paz descanse!

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1 Comment
  • Axel Cocon
    Posted at 11:05h, 27 noviembre Responder

    TOTALMENTE DE ACUERDO, FRANCISCO.

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