LA INICIACIÓN DEPORTIVA:
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LA INICIACIÓN DEPORTIVA:

Fueron los griegos quienes dieron vida al concepto de “educación integral”, por lo cual los niños eran formados en los aspectos cognoscitivos, físicos y espirituales, con el objeto de preparar al nuevo ciudadano para que pudiera desempeñarse eficientemente.  Dicho fundamento filosófico quedó plasmado en la famosa frase “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano).

Este concepto se fue perfeccionando con el paso del tiempo.  Diversos pedagogos y psicólogos efectuaron estudios, según los cuales reafirmaron la importancia de la educación física no solo desde el punto de vista fisiológico.  También para el desarrollo de habilidades y destrezas, a través de un proceso de enseñanza-aprendizaje acorde a su desarrollo psicobiológico, como parte del denominado currículum escolar.   Posteriormente, el profesor de Educación Física, incorpora actividades extra curriculares de carácter deportivo, aunque inicialmente en forma lúdica; es decir, sin un objetivo competitivo.

Uno de los principales colaboradores de la biblioteca virtual de la United World Wrestling Américas (Confederación Panamericana de Lucha Olímpica), es el Magister Alexander Alemán, quien forma parte de la nueva generación de destacados entrenadores cubanos de Lucha  Olímpica.  Actualmente trabaja dentro del colectivo técnico del equipo nacional femenino de Cuba, responsable de la categoría juvenil.   Una de sus contribuciones se refiere a éste importante tema, por lo cual transcribo a continuación parte de dicho documento:

“Los que trabajamos con niños que se inician en el deporte debemos priorizar, en todo momento, los aspectos recreativos y saludables de la práctica por encima de los meramente competitivos y eficientistas, y que estos promuevan las relaciones entre los alumnos y las alumnas en un ambiente solidario, cooperativo y tolerante.

El deporte de iniciación debe poseer un carácter netamente recreativo y placentero, sin grandes requerimientos, solo guiados por las necesidades de satisfacción personal, la sana convivencia y las intenciones lúdicas de esos niños que se inician en la práctica del deporte.

 Los niños desean más el juego motriz libre que las sesiones de aprendizaje, rígidamente programadas, estas le resultan paradójicamente poco motivantes. La actividad deportiva formal por un lado y el tecnicismo y la tecnocracia, hoy también al servicio de los niños, han hecho de que estos se hayan olvidado de jugar. El celular, las computadoras, los tablet, las redes sociales y los juegos virtuales, han inducido a que hayan quedados perdidos en el tiempo los juegos tradicionales como: El chucho escondido, los trompos, las cometas, las canicas, entre otros, juegos muy simples y sencillos que durante años acompañaron las necesidades de crecimiento de nuestros niños.

Nosotros, los entrenadores de las edades infantiles y escolares, somos los responsables de que los niños vuelvan a jugar, y que, de una vez por todas, el deporte educativo encuentre el espacio que le corresponde, para poder con sus beneficios favorecer a la niñez.

Nuestras sesiones de entrenamiento deben tener, siempre, un carácter eminentemente lúdico; debemos planificar, todos los días, diferentes tipos de juego simples y sencillos que incentiven el desarrollo de la creatividad del niño, su destreza, la sana convivencia, donde el niño aprenda jugando y desarrolle todo tipo de habilidades, capacidades y valores a través del propio juego. De esta forma el niño no se aburrirá nunca, pues nuestras clases siempre mantendrán un alto nivel de motivación. Si no logramos que el niño se divierta y disfrute al máximo de su unidad de entrenamiento este hará rechazo y querrá abandonar, inmediatamente, la práctica deportiva. Toda esta situación podría evitarse si existiera, por parte de nuestros entrenadores de la Iniciación Deportiva, una correcta orientación previa hacia objetivos más recreativos.

Podemos utilizar el método de juego para desarrollar todo tipo de habilidades motrices tanto básicas, como genéricas y específicas, así como para desarrollar cualquier tipo de capacidad física condicional o coordinativa, cuando realizamos cualquiera de estas habilidades o capacidades, a través del juego, nuestros niños rinden más y realizan las actividades con mayor eficacia y, sobre todo, continúan divirtiéndose y motivándose aún más por la actividad física. Hasta en los tiempos de recuperación podemos utilizar juegos pasivos en parejas, como por ejemplo: Piedra-Papel y Tijera o, sentado uno frente al otro, tratar de darse golpecitos en las manos, tratando de buscar rapidez de reacción simple.

Además, hemos de tener en cuenta que el niño comienza en el deporte influenciado por amigos, televisión, padres, etc., y continúa si se divierte, pero abandona pronto si no son satisfechas sus necesidades lúdicas. Así, el paso del juego al deporte debe hacerse gradualmente, con objetivos mínimos y de razonable consecución, para que tenga la sensación de progreso. Por ello, el entrenamiento con niños puede servir como preparación para el deporte de elite, pero nunca puede ser un entrenamiento de elite (Hahn, 1988)”.

A todos los interesados en leer todo el artículo, los invito a visitar nuestra biblioteca virtual, en la siguiente dirección:   www.uwwamericas.org  donde podrán encontrar muchos documentos de gran valor académico.

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1 Comment
  • Alexander Alemán Osuna
    Posted at 09:12h, 05 diciembre Responder

    Profesor Francisco Lee, primeramente gracias por la oportunidad que me está dando en la página de la UWW Américas, de poder aportar mi pequeño granito de arena en función de la superación de todos los que amamos el deporte de las llaves y los agarres; en segundo lugar felicitarlo por esta maravillosa, educativa e instructiva página y, por último, desearle muchos éxitos en su gestión frente al la ACODEPA en el nuevo año 2021. Fuerte abrazo y muchas bendiciones.

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