LA AUTONOMÍA EN EL DEPORTE
790
post-template-default,single,single-post,postid-790,single-format-standard,bridge-core-2.3.6,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

LA AUTONOMÍA EN EL DEPORTE

Etimológicamente, el término “autonomía” deriva de las voces griegas “autos” que significa “por sí mismos” y “nomos” que significa “ley”. En consecuencia, se considera autónomo quien posee el poder y la facultad de regular por sí mismo sus intereses y relaciones jurídicas. Para mayor claridad, Martínez (s.f.:73), dice que:  “El concepto de autonomía tiene que ver necesariamente con el de descentralización, dependiendo de los poderes de decisiones transferidos por el Estado a otros entes y la tutela sobre los actos o sobre las personas físicas…”.

En la misma referencia, Martínez (s.f.:74) continúa:    “Mas no es solo el hecho de que puedan y deban elegir sus propias autoridades lo que determina los puntos sobresalientes del ente autónomo, sino esencialmente elaborar y desarrollar sus propios programas de acuerdo con una política determinada sin ninguna injerencia del poder central, si bien se recomienda la coordinación de ciertas políticas con ese poder, a fin de que haya unidad y una igualdad de fines del Estado como lo demanda la Constitución Política. De aquí que se diga que la autonomía es un concepto relativo y nunca absoluto -espacio-, ya que de no ser así, se podría llegar a la consideración de un Estado dentro de otro, lo que obviamente sería un ad absurdum.  Este “relativismo‟, sin embargo, debe ser bien entendido a fin de no caer en la inaceptabilidad de una intromisión del poder central en la esfera exclusiva del ente autónomo o bien del poder legislativo que pretenda o que haga nugatoria la autonomía del ente reconocido constitucionalmente”.

Dentro de este marco geopolítico y, bajo la tutela del Comité Olímpico Internacional  y de las Federaciones Deportivas Internacionales, se promueve la autonomía del deporte, como una forma de separarlo de la injerencia ideológica y política de sus respectivos paises. Es así como el Movimiento Olímpico Internacional toma fuerza y a través de sus Comités Olímpicos Nacionales -CON´s- tienen presencia en todos los Estados del mundo, teniendo como objetivo fundamental velar por el cumplimiento de la llamada “Carta Olímpica”, so pena de inhabilitarlos de participar en cualquier competencia internacional.

Con lo consignado en esta parte de la Carta Olímpica y en los Estatutos de las Federaciones Deportivas Internacionales, se supone que los Estados, así como las entidades privadas, no deberían tener ningún tipo de influencia o injerencia en las organizaciones deportivas nacionales; sin embargo, esto no es del todo cierto, pues el financiamiento para el deporte depende en un alto porcentaje de lo que los gobiernos deciden presupuestar, y lo que las empresas patrocinadoras, en el modelo capitalista, invierten. En este sentido, inevitablemente surge el conflicto entre las organizaciones deportivas nacionales (el Estado) y los Comités Olímpicos Nacionales, dado que los administradores estatales y empresarios (patrocinadores), no logran comprender cómo es posible que el Estado y/o el sector privado proporcione los fondos, pero no pueda incidir en las políticas de las  diferentes  federaciones   deportivas  nacionales.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, los Estados fueron creando diferentes modelos de organización deportiva, tales como: secretarías, direcciones generales, institutos, ministerios y/o confederaciones del deporte.  En algunos casos, incluso, lo han integrado a otro tipo de sectores, por ejemplo: cultura, juventud, turismo, educación, salud y otros. Generalmente, estas entidades dependen directamente del organismo ejecutivo o del ministerio de educación, quienes otorgan determinado grado de “autonomía” en cuanto a su organización y reglamentación nacional e internacional. El caso de Guatemala es relevante, porque es el único país en el mundo en donde la autonomía deportiva tiene rango constitucional -artículo 92 de la Constitución Política de la República de Guatemala-. Además se le otorga una asignación privativa de los ingresos ordinarios del presupuesto de la Nación -artículo 91 de la Constitución Política de la República de Guatemala-.

Luego de estas características, se dirá como punto de partida, que el Estado ha configurado la noción de autonomía desde las concepciones ideales de la democratización en el acceso al deporte, bajo los principios del Movimiento Olímpico. Sin embargo, únicamente las autonomías de rango constitucional, condicionan al Estado, marcándole límites, lo cual sólo puede ser transformado a través de un cambio de la norma constitucional, sea de facto o de derecho.

Compartir:
3 Comments
  • Roque Guerra
    Posted at 11:47h, 12 febrero Responder

    Personalmente ha sido un tema de Reflexión en los últimos días y el abordaje en este blog ha sido de mucha ilustración Para mi. Gracias

  • Jose Antonio Lopez-Ch
    Posted at 15:39h, 12 febrero Responder

    El Comité Olímpico Internacional (COI) se mostró satisfecho por la resolución (2014) adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la que se reconoció la autonomía del deporte. El deporte es un importante medio que ayuda a fomentar la neutralidad política, a liderar un cambio que reduzca los boicots y la discriminación. Esta resolución fue un hecho histórico en las relaciones entre el deporte y la política según Thomas Bach, presidente del COI, además se reunió con políticos de todo el mundo. Cree en formar alianzas con las organizaciones políticas basadas en este reconocimiento de la autonomía del deporte. Las relaciones entre el COI y las Naciones Unidas pueden servir a este respecto como un ejemplo para las relaciones a nivel nacional entre los Comités Olímpicos Nacionales y sus respectivos gobiernos. Esta relación requiere que el deporte permanezca políticamente neutral. La resolución adoptada reconoció que los grandes acontecimientos deportivos internacionales deben organizarse en el espíritu de la paz, la comprensión mutua, la amistad, la tolerancia y la inadmisibilidad de la discriminación de ningún tipo, además la unificación y la naturaleza conciliatoria de este tipo de eventos deben ser respetados. Esto implica que los boicots fundamentados en cuestiones políticas serían incompatibles con esta petición de la ONU para el respeto de los valores del deporte.

    No sin antes celebrar que la Autonomía del deporte es el título del Artículo 92 de la Constitución Política de Guatemala, que indica que se reconoce y garantiza la autonomía del deporte federado a través de sus organismos rectores, Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala y Comité Olímpico Guatemalteco, que tienen personalidad jurídica y patrimonio propio, quedando exonerados de toda clase de impuestos y arbitrios (Constitución Política de la República de Guatemala. La Autonomía del deporte se encuentra detallada en el Artículo 92 del Capítulo uno de la Constitución Política de Guatemala (Constitución Política de la República de Guatemala.

  • Enrique Brémermann
    Posted at 23:55h, 02 marzo Responder

    Excelente enfoque, porque muchas personas ignoran la transcendencia de la autonomía y sus beneficios para el desarrollo del deporte. Sin embargo, lo más atinado es decir que la autonomía es…….relativa…….

Deja un Comentario