EL TALENTO DEPORTIVO:
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EL TALENTO DEPORTIVO:

La palabra “talento” tiene su origen en Babilonia pero se usó ampliamente en todo el mar Mediterráneo durante el período helenístico y la época de las guerras púnicas. En el Antiguo Testamento, equivalía a cerca de 34 kg de plata, y en el Nuevo Testamento, a 6000 dracmas, o lo que es lo mismo, 21 600 g de plata.   Significa que “talento” es sinónimo de fortuna, riqueza, abundancia, bienestar, etc.

Durante mis casi 50 años en el deporte como atleta, entrenador, funcionario y dirigente nacional e internacional, he tenido el privilegio de presenciar cientos de competencias, en las cuales los mejores son premiados con medallas, lo cual resulta lógico y natural; sin embargo, lo que siempre ha llamado mi atención son aquellos atletas que logran realizar acciones técnicas de extrema dificultad, que a simple vista, pareciera lo hubieran ensayado miles veces.  Lo hacen con tal naturalidad que logran sorprender hasta al más experimentado adversario.  A este tipo de personas se les conoce como los “fuera de serie”, los “super dotados”, “extra liga”.

Los académicos definen el talento como “la capacidad que existe para desempeñar una determinada actividad o tarea con habilidad y eficacia”.  Por ello, cuando se logra concatenar un atleta talentoso con un excelente entrenador, los resultados no se hacen esperar, aunque muchas veces no cuenten con instalaciones, equipamiento u otro tipo de apoyos materiales y tecnológicos.   De esto existen infinidad de ejemplos pues,  resulta ser siempre la formula perfecta pero, ¿será suficiente el talento?.

La respuesta es ¡NO!.   La razón es porque el deporte de competencia requiere un alto grado de disciplina, entrega y dedicación, lo cual es incompatible con una conducta desordenada y falta de objetivos de vida.   Para profundizar en este tema, conviene recordar la parábola de los talentos del evangelio de Mateo 25,14-30, la cual nos habla de un hombre que llamó a sus siervos y les dio conforme a sus capacidades a uno cinco talentos, a otro dos y a otro uno, el primero ganó cinco más, el segundo gano dos más y el tercero cavó un hoyo en tierra y lo escondió, a éste último el amo lo castigó quitándole el talento y se lo dio al que tenía diez talentos.

En la parábola de los talentos Dios confía sus dones o talentos a los hombres con la obligación de que los desarrollen y espera una respuesta fructífera por parte de cada hombre, y que la inactividad por miedo, exceso de preocupación o cobardía, pereza o simple omisión consciente en hacer rendir los talentos recibidos es criticada por el propio Jesús.   La implicación de la parábola es que debemos usar los talentos que hemos recibido de la mejor forma posible para la gloria de Dios y cuando lo hacemos, estamos en igualdad de condiciones con otros siervos fieles y confiables de Dios.

Resulta importante destacar que el “talento” es algo especial, significa que dentro de miles o quizás millones de seres humanos, algunos han sido bendecidos con esa habilidad innata que permite destacar o sobresalir en determinada actividad.  Por ello, hay genios de las ciencias, artistas excepcionales, líderes y obviamente atletas de alto rendimiento pero, insisto, el “talento” por sí solo de poco o nada hubiera servido.  Es necesario el esfuerzo continuado, horas, días, meses y años de incontables sacrificios y el auto convencimiento de llegar a lo más alto.  Nunca he sabido de un atleta talentoso que llegara a triunfar sin creer primero en sí mismo y tener metas claras.  Esa es la gran diferencia y por ello, muchas personas talentosas se pierden en el anonimato.

Cuántos casos hemos conocido de grandes artistas o atletas que estando en la plenitud de facultades y con un brillante futuro, lo pierden todo por causa de los vicios unido a malas amistades.   Desafortunadamente, como reza el viejo refrán:  “el tiempo perdido, hasta los santos lo lloran” y, cuando finalmente recapacitan, es muy tarde porque generalmente las oportunidades llegan solo una vez en la vida.

Dedico este artículo a todos los jóvenes considerados “talentos deportivos” y a quienes han logrado destacar internacionalmente, para que piensen sus acciones de cada día y no olviden que cada quien es el arquitecto de su propio destino.

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5 Comments
  • Luis Raúl Aguilar Castillo
    Posted at 12:05h, 01 abril Responder

    Tristeza ocasiona que en nuestro país no se desarrolla la educación física y por ende por esa causa, miles de talentos mueren en el anonimato individual y social..

  • Héctor Camacho
    Posted at 13:16h, 01 abril Responder

    El epígrafe del poema, escrito en latín, que dice: “Artifex vitae, artifex sui”, y cuya traducción sería ‘artífice de sí mismo, artífice de su destino’, precisamente se espejea con otro verso del poema “que yo fui el arquitecto de mi propio destino”, en el cual se hace referencia a que somos nosotros los constructores de nuestro propio destino! El talento de ir de la mano con la disciplina, entrega y dedicación. Muy acertado su artículo estimado amigo.

  • Thyrone Bolaños
    Posted at 13:42h, 03 abril Responder

    Estimado Francisco Lee, te exhortó a seguir escribiendo tan profundos mensajes dirigidos a todos los niveles del deporte nacional e internacional, creo fielmente que sos uno de los más grandes líderes del deporte, un ejemplo y orgullo para nosotros, gracias por esa cátedra del talento y el esfuerzo, hay que replicar y potenciar al atleta en todos los niveles, empezando por el físico, luego el mental y por último y no el más importante el espiritual, los griegos. Se formaban, competían y ganaban por el único objetivo de la. Gloria a los dioses. Nosotros por su puesto para Honra de Dios nuestro Señor, El te Bendiga

  • Juan Felipe González
    Posted at 13:51h, 07 abril Responder

    Me parece un gran artículo y a la vez me despierta una inquietud o preocupación. En estos tiempos que cada vez es más común escuchar la palabra inclusión. Si cambiarán los resultados en el medallero de los talentosos o los fuera de serie con los fisiológicamente distintos. Si vien El deporte inclusivo es aquella actividad física y deportiva que permite la práctica conjunta de personas con y sin discapacidad, ajustándose a las posibilidades de los practicantes y manteniendo el objetivo y las características de la especialidad deportiva que se trate: es decir, no creando una nueva disciplina, sino ajustando o adaptando las reglas y el material utilizado de modo que se fomente la participación efectiva de todos los participantes. Se abarcará en personas que no tienen discapacidad pero se modificará las reglas a su favor. Al final los deportes de la rama femenil que serán las más afectadas. Una boxeadora perderá contra un hombre y así en todos losndeportes.

  • José Antonio López-Chirino
    Posted at 17:01h, 08 abril Responder

    A lo largo de la historia han surgido personajes que han dejado su seña de identidad en la sociedad. Políticos, filósofos, científicos, músicos, pintores, empresarios y deportistas de gran renombre que con sus acciones y pensamientos han conseguido influir, e incluso cambiar, el curso de la humanidad. Encontraremos artículos, libros, documentales y películas como Albert Einstein, Leonardo Da Vinci, Winston Churchill o Michael Jordan, registrándose la vida y carrera de estos genios de la humanidad, definido como seres humanos con una capacidad para desarrollar trabajo o actividades de manera superior a las demás, algunos de ellos reconocidos en vida y otros años después de su muerte, pero con una apreciable capacidad de influencia en la sociedad.

    Reflexionar sobre la palabra talento, podríamos pensar que este vocablo tiene un origen ancestral, ya que las personas que tienen ese talento han existido desde el origen de los tiempos. Se les suele llamar hoy día muestras de talento, terminología establecida en el ámbito deportivo.

    La palabra talento procede del griego tálanton, que definía el platillo de la balanza con la que pesaban los minerales y metales preciosos. Luego como moneda con el nombre de Talentum en Roma. Aparece por primera vez en castellano en el Fuero de Avilés (1155), con el sentido de inteligencia o dotes de inteligencia.

    La historia nos han sorprendido por el cambio del significado de talento ha sido debido a la concepción evangélica de dicha palabra. Siguiendo el origen moderno de esta palabra está en el evangelio en la Parábola de los Talentos, la cual la designa como dotes naturales.

    Analizando y estudiando la etimología de la palabra talento en otras lenguas existen algunas variantes sobre esta designación. El autor francés Cerquiglini (2008), en uno de sus estudios sobre el origen lingüístico del francés, menciona la palabra talento basada en esta parábola evangélica como la naturaleza que se nos ha confiado y que tenemos que desarrollar, haciendo mención a que el talento proviene de la naturaleza, de la genética pero que uno mismo tiene que desarrollar. Cuando se introduce la palabra desarrollar empezamos a darle un cierto matiz diferente a este significado.

    Quizás si nos quedáramos con la referencia latina de la palabra talento podríamos entender que se trata de una habilidad que incluso podríamos llegar a definirla como intelectual, pero que no abarca o no hace referencia al significado completo de este término. Es desde el origen anglosajón cuando mayor riqueza semántica obtiene este vocablo, empezando a diferenciar capacidades intelectuales con las que no son de este ámbito.

    Cuando hablamos del origen anglosajón de la palabra talento. La palabra talent y la palabra gifted. La palabra talent podríamos traducirla como talento y la palabra gifted como superdotado. Hay una diferenciación más exacta de estas dos distinciones anglosajonas que indica que talento son los niños que sobresalen en áreas que no son académicas y gifted son aquellos niños que sobresalen en áreas con carácter intelectual y académico.

    Tras el análisis semántico y etimológico de la palabra talento, nos hemos podido introducir en su origen, en su esencia. Llama la atención la relación que se establece entre su significado y las cuestiones que posteriormente se plantearían los estudiosos de este campo.

    Podríamos plantearnos si el origen latino de la palabra plantea la duda de si el talento es de carácter natural y se manifiesta a través del ADN, o por el contrario se deba desarrollar y no sea por tanto una cuestión de la naturaleza humana.

    Como parte de las bases científicas de la detección y selección de talentos, es necesario conocer lo relativo a la genética. El talento depende tanto de la constitución de herencia, tipo de constitución corporal y disposición motora, cognitiva. La identificación de talentos en su forma más pura asume que existe una base genética que determina el rendimiento. Quiere decir que algunos individuos nacen con mejores o mayores capacidades o mejor sensibilidad para entrenamiento de las mismas.

    Finalmente los procesos asociados a la identificación, selección y posterior captación del talento deportivo son profundamente complicadas en su estructuración y vías de aplicación, siendo evidente que en torno a tan agudos temas no existe un consenso general en la literatura especializada. Algunos autores circunscriben su dependencia con elementos externos y otros lo hacen corresponder casi absolutamente con procedimientos intrínsecos al deporte de que se trate.

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