LA PANDEMIA Y LA CELEBRACIÓN DE COMPETENCIAS INTERNACIONALES:
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LA PANDEMIA Y LA CELEBRACIÓN DE COMPETENCIAS INTERNACIONALES:

Aunque la atención mundial está centrada en los Juegos de la XXXII Olimpiada, programados en la ciudad de Tokio, Japón, a partir de la tercera semana de Julio, la realidad es que los dirigentes y las organizaciones deportivas nacionales e internacionales, desde hace varios meses, realizan acciones extraordinarias para mantener el ritmo de las actividades competitivas pues, la pandemia del Covid-19 generó un efecto devastador que será imposible cuantificar.

Como es lógico, los atletas no pueden llegar a su máximo nivel de rendimiento sin un previo plan de entrenamiento y competencias, por lo cual obligadamente deben participar internacionalmente.  En estas circunstancias cobra relevancia la labor de los dirigentes deportivos, quienes han tenido que extremar su creatividad para que los atletas se preparen de la mejor manera posible, ya que todos los manuales de “organización de eventos deportivos”, inesperadamente quedaron desfasados por las nuevas medidas de bioseguridad, que obligan establecer determinados protocolos anteriormente inimaginables.

Para ilustrar, mencionaré algunas disposiciones que en la actualidad son obligatorias para organizar y participar en cualquier competencia internacional:

  • Previo a viajar, deben practicarse una prueba de Hisopado nasofaríngeo SARS-CoV-2, para establecer que se encuentra apto para participar, lo cual además de tener un costo, resulta molesto.
  • Adicionalmente los organizadores deben programar controles permanentes de Hisopado nasofaríngeo SARS-CoV-2 (para Tokio están considerando efectuar pruebas diarias)
  • Permanentemente deben utilizar mascarillas, lo cual es complicado para los atletas.
  • El constante lavado de manos y/o uso de gel desinfectante, lo cual tiene sentido para evitar contagiarse pero, es muy difícil que los atletas no se toquen la cara durante el entrenamiento o competencia.
  • La limpieza y desinfección de las áreas de alojamiento, transporte, entrenamiento y competencia. Además del costo para los organizadores, se requiere que los atletas estén atentos a un aspecto anteriormente ignorado.
  • Los comedores deben ser suficientemente amplios para que los comensales puedan guardar el debido distanciamiento.
  • El control frecuente de la temperatura corporal, lo cual implica disponer de termómetros digitales y personal extra para verificar que se cumpla tal disposición.
  • La instalación y uso de alfombras para desinfectar la suela del calzado y que los atletas no usen el mismo para su desplazamiento y las áreas de entrenamiento o competencia.
  • El distanciamiento. La parte humana de las competencias era justamente el encuentro social entre los participantes.  Ahora resulta que la norma es no acercarse a nadie, permanecer separados.
  • Competir sin público. Siempre se consideró que la ventaja de ser “local” era el apoyo psicológico que proporcionaban a los anfitriones los aficionados y la familia.  Esto tampoco es posible, los atletas deben acostumbrarse al silencio en las tribunas.  Ningún aplauso y menos abrazos de felicitación.
  • Como si lo anterior no fuera suficiente, las delegaciones ahora deben superar la dificultad que representa las limitaciones para los viajes en avión. Todas las aerolíneas han disminuido su frecuencia de vuelos y muchos trayectos fueron cancelados, por lo cual ahora es común que para viajar del caribe a Suramérica, las delegaciones deban volar primero a Europa o a los Estados Unidos.  Obviamente, esto también ha encarecido las participaciones.
  • La compra de seguro médico. Anteriormente era algo opcional pero, ahora resulta obligatorio.  También es un costo adicional.
  • Otro aspecto negativo es que se eliminaron las visitas turísticas, las ceremonias de protocolo y las tradicionales cenas de clausura, con lo cual las competencias han perdido parte de su esencia cultural. Llegas, compites y te vas.

Como podrá apreciarse, en la actualidad los dirigentes deportivos deben cumplir una labor sumamente compleja y de alta responsabilidad porque además de lo anteriormente citado, también deben atender las actividades normales; tales como:   Inscripciones, pago de licencias, compra de uniformes, trámites de visas, equipo y/o implementos de competencia, pagos de hospedaje y alimentación, compra de boletos aéreos y un largo etcétera.

Sirva este artículo para rendir un merecido reconocimiento a todos los dirigentes y organizaciones deportivas nacionales e internacionales que se han negado a rendirse ante la pandemia y adoptar la modalidad virtual.  Por el contrario, han puesto toda su capacidad y esfuerzo para que los atletas sigan compitiendo en forma presencial, a pesar de todas las dificultades.  ¡El deporte es vida, la pandemia es muerte!

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